jueves, 14 de abril de 2011

Requiem a la dignidad

Estoy hasta la MADRE

de ver como algunos se empeñan en terminar con la tranquilidad del país

Estoy hasta la madre de la delincuencia,

de las mentiras y el embuste convertido en beso

de la justicia que no sólo que padece de ceguera, es muda, manca, renca y sufre demensia senil

Estoy hasta la madre de usar palabras e imagenes bonitas para que las buenas conciencias no se perturben ni den motivo a faltar al buen gusto como lo dicen los otrora amigos

Estoy hasta la madre de la insolencia de postrar la otra mejilla como lo dice el canon consagrando así la impunidad como dogma de fe

Estoy hasta la madre de ver violados mis derechos, mi tranquilidad y padecer de miedo por la delincuencia por tercera vez en lo que va del año

Estoy hasta la madre de caminar con la única certeza que la delincuencia ya me robó hasta la sombra porque de lo demás no hay nada que perpetrar

Estoy hasta la madre que la justicia sancione mi ciudadanía y la califique con base en el argumento de saber para llenar el expediente de con quién comparte la cama y mi cuerpo porque por ser diferente la ley se cumple para los normales, los demás no existen, se presume existen pero confinados a un guetto

Estoy hasta la madre de la ciudad sin dientes que desgarra la piel porque para ella poco vale la sensibilidad y el trabajo creativo en el arte para eso dicen, ya cuenta con corredores industriales y asegurada está la inversión de economías que pagan derecho de piso lo demás es superfluo

Estoy hasta la madre de las sutilezas del descaro, de las flores que son buenas intenciones en los altares y de los espaldarazos amistosos con cuchillos que florean la carne, la hacen añicos y al final recibes un te quiero combinado con delirio


Estoy hasta la madre que del colectivo que defiendo y que destroza entre los mismos en su interior los símbolos que creía nos unen. Tanta palabrería hueca que es mas discriminante que la ajena, tantos modismos disfrazados de avanzada como perdones ofrecidos por la iglesia a los niños ultrajados por los soldados de Dios

Estoy hasta la madre que la palabra perdón se trasvista de escarnio y mojigata salga al abrazo de la defensa de las libertades de los hombres


Estoy hasta la madre de las disidencias y del oficialismo, de las apologías y el silencio

Estoy hasta la madre que en este suelo se premie la estupidez y la violencia brille en marquesina de todos los comentarios y se fomente la mediocridad en aras de la modernidad


Estoy hasta la madre de los colores y las ideologías, bastión de los enconos y querella de las mesquindades


Estoy hasta la madre no por ti que volviste a recordar que soy y seguiré estando vulnerable

Estoy hasta la madre de tener que estarlo

Por el requiescat de esta letras, participo a todos la muerte de la dignidad

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