Regreso a mi
a los colores y al sueño
despierto en la piel
hasta sentir el alma de
los girasoles
no soy desierto ni sol
ni la tela azul del
firmamento
de regreso al insomnio
a los dientes de las
piedras
y al remolino en medio de
las hojas
a ver como en la arena se
pisan asteroides
y se despojan de la ropa los
sentidos
El sonido y la voz
unidos en una lengua
surcan sembradíos en la
cabeza del sol
tejiendo el canto de las
plantas
arquitectura de labios y ojos
discurre de una forma las
tardes
que sólo las estrellas congelan
los vientos
trampas para enamorar
luciérnagas
como sin darse cuenta
la ola vuelve de forma elocuente
a incitar el lenguaje
perdido de los pájaros
Para no dejar salir la luz
cierro los ojos
otra vez magia con espinas
que adolescentes conjugan
en miradas
el cálido cortejo de una
crisálida sacando las alas
movimiento indómito de paz
que los niños dejaron a
mitad del patio
de repente regresa a mi
la tentación inconfesable
de seguir en laberinto del
amor.