lunes, 24 de febrero de 2014

Coincidentemente

Estas ahí
en los brazos de los ríos
que tienen como asilo un crucifijo de cristal
dentro de una burbuja a mitad del mar
a un lado de la cama
en los límites de la siguiente página
contando la mitología de las estrellas
como las lámparas de luz fugas
retorciendo con palabras
el pasado y el presente cortado con el filo de la espalda
en vocales germinadas  en papel
en el poema luminoso de luciérnagas
en los acertijos de la tarde
en las ciudades que levantan  los electrocardiogramas
en el puerto con salida al borde de los labios
en el remitente de oraciones cortas
en los corazones contritos de escritura táctil
en los laberintos de las huellas de las manos
en las hojas y en los alfabetos de los árboles
en el ovillo de hilo de Ariadna
en la bóveda celeste pintada de amarillo
en el trópico gélido de la aritmética
similar a la barrera de coral sin agua
en la llovizna furtiva del Sahara
en la sordera de la fe
en la arquitectura de los cuerpos
copulando a media alcoba
en la coreografía de las plantas 
en el sueño de la luz
en la rebeldía de los relojes que no se detienen
formas con siluetas la trampa del equinoccio
estas en la alforja de frases del poeta
en las mareas y las barcazas.

Al cerrarse las puertas de otros mundos
al fin de las lecturas en cenizas
al concluir la ronda de la luna
en los juegos de los niños
estarás ahí
en los suspiros y las frases rojas

en la sombra de esta prosa. 

martes, 11 de febrero de 2014

Por tu cumpleaños que es mio

Aunque éramos dos
no dejamos las nubes
ni dimos paso a la lluvia
fluimos en los veneros del sol
descarrilamos la luz en esteros de sal
cubos que atrapan a los niños en cristales
éramos dos esperando la noche
aunque hace tiempo
la sombra camina hecha plomo
éramos escudos cubriendo la ausencia
tal vez pudo ser otro el universo
y la metamorfosis la piel
el refugio donde reposan los escombros del amanecer
todos lo dicen entre líneas
éramos brisa del desierto
gotas de veneno pintadas de rocío
almas infectadas de oscuridad

éramos uno partido en dos.

martes, 4 de febrero de 2014

Aseveración sin excusa

Puedo ofrecerte 
aparte de guardar un sitio en primera fila 
dentro en el cuerpo, en los ríos y las venas 
y compartir lecciones para mirar al sol
para envejecer desde las manos 
contando historias tejida en hilos de madera 
en murmullos bajo la sombra 
flotando hasta donde la niebla

Quiero envenenar la piel para que otros mueran de sed
el oasis que forman las comisuras de los labios 
donde danzan versos y mariposas
desprender la ropa del cuerpo
como lo hace las escafandras de los peces
separando el agua en lienzos empapados
o la tarde al desaparecer la luz

Inventar un pretexto para hacer de tus manos
un nido de aves 
volando sobre la los bordes de la montaña 
esperando descifrar el laberinto de las manos
sin saber qué día estaremos juntos
sin hablar ni entender el lenguaje indeciso de la noche

Prometo hacer un agujero en la luna 
y navegar con facilidad en ella
atravesar la bóveda celeste
trazada en la simetría de tu piel 
mezclar el pensamiento del mundo
en fábulas contadas al amanecer 
en el firmamento escurrido de relojes 

Esto que digo es un espejo húmedo
en la boca aguamarina 
y aunque pienses que el fuego
surgió de la palabra 
en los muros sobrepuestos
estrangulando letras 
en baldosas sobre el vientre
en piedras carcomidas 
en plantas de lilas donde cuelgan estrellas

Prometo hacer tempestades
que no despierten al cielo
que no interrumpan el baile 
donde surge la negrísima geometría del cuerpo
ni hablar en monosílabos
o atrapar otros mundos 
que quieran soñar contigo.