martes, 12 de noviembre de 2013

Corpórea desolación


Dónde estaba Dios cuando dejé de verte
cuando de mi boca no salieron sonidos sino alas rotas
cuando se secó la fuente de los labios
y se hizo polvo el deseo
dónde estaba él a las 10 de la noche
estaría durmiendo la siesta luego de sorber una copa de vino
o estaría escribiendo una apología en el cuadernos de los agnósticos
para  que al leerla supieran que todo cuanto se dice de él es un poema
dónde estaba Dios cuando cayó el jardín de estrellas
cuando seguí las luces pétreas de los semáforos
uno tras otro formando el ejercito de luz de la ciudad en la avenida
él no estaba o se hizo ciego
no quiso oír nuestros últimos suspiros
ni ser testigo cuando nos alejamos
dónde está sino en la cama
escuchando caer las hojas del otoño empujadas por el viento
discurriendo el territorio de la piel de Magdalena
escuchando a Bach en medio de su alcoba
para él ya no existimos
en qué momento se alejó como la lluvia
como las nubes abren paso al azul de la tarde en noviembre
dónde está él sino en la usencia de los sueños
en la sangre que revoluciona el cuerpo
en el corazón que palpita sin hace ruido

dónde se ocultó cuando dejé de verte.

miércoles, 6 de noviembre de 2013


A tantas horas
el amor de mi vida se dio por vencido
bajó los brazos y se fue de aquí
apagó las luces de la casa
salió lentamente de la habitación
corrió las cortinas y salió
se fue a otro libro
 a otra página donde dormir la siesta
salió porque el espacio libre le hacía estorbo
porque el silencio le provocaba dolores de cabeza
y se cansó  que el color pastel del techo nunca se volviera nubes.

A tantos días
quisiera decir que extraño su silueta
el disparate bíblico después de hacer el amor
podría decir que sigo buscando en la almohada los mensajes en braille
las mil y un formas de despertar los domingos
las charlas en duermevelas antes de ir a dormir
las cartografías trazadas sobre su espalda
y los cientos de veces que un beso incendiara todo a su paso
a las diletantes formas de descubrir los días.

A tantos años
sigo escribiendo
dibujando en los pasos de la noche las coreografías de los sentidos
escuchando los conciertos de silencio al apagar la luz
viendo en sus ojos navegar al sol
y sigo descubriendo el mundo al voltear el reloj de arena
a tanto, tantos años pese a su partida
el eco de su voz se extiende en esta casa
en los prados, en esteros
en los mares de alas de colibríes esparcidas en la cama
en las formas caprichosas que forma el amor cuando se asoma

a tantos años, siguen siendo días las horas.