A
tantas horas
el
amor de mi vida se dio por vencido
bajó
los brazos y se fue de aquí
apagó
las luces de la casa
salió
lentamente de la habitación
corrió
las cortinas y salió
se
fue a otro libro
a otra página donde dormir la siesta
salió
porque el espacio libre le hacía estorbo
porque
el silencio le provocaba dolores de cabeza
y
se cansó que el color pastel del techo
nunca se volviera nubes.
A
tantos días
quisiera
decir que extraño su silueta
el
disparate bíblico después de hacer el amor
podría
decir que sigo buscando en la almohada los mensajes en braille
las
mil y un formas de despertar los domingos
las
charlas en duermevelas antes de ir a dormir
las
cartografías trazadas sobre su espalda
y
los cientos de veces que un beso incendiara todo a su paso
a
las diletantes formas de descubrir los días.
A
tantos años
sigo
escribiendo
dibujando
en los pasos de la noche las coreografías de los sentidos
escuchando
los conciertos de silencio al apagar la luz
viendo
en sus ojos navegar al sol
y
sigo descubriendo el mundo al voltear el reloj de arena
a
tanto, tantos años pese a su partida
el
eco de su voz se extiende en esta casa
en
los prados, en esteros
en
los mares de alas de colibríes esparcidas en la cama
en
las formas caprichosas que forma el amor cuando se asoma
a
tantos años, siguen siendo días las horas.
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