Ofrezco las gotas de agua que hay en la luna
los pasos del rey que inventó la danza
las esferas de plata en cada mineral,
una tarde a mitad de la noche
y el más grande de los infiernos para conocer la tentación.
Una sonata para sordos
y el lenguaje bíblico que el hijo del hombre arrancó de su biografía;
la más clara de todas las dudas
un prado de algodones dorados
una caja de cristal para guardar susurros.
Un corsario domesticado en los brazos
y un campo de girasoles alimentado con luz eléctrica
ofrezco conocer el cielo si volteas el universo
y ves desde otra estrella cercana el corazón.
viernes, 6 de mayo de 2011
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