Habría
que vaciarse desde dentro
colgar
las venas en una enredadera
y
dejar escurrir la tinta ocre
desmontar
los muros
tender
sobre sus ruinas un columpio
hasta
que una estrella fugaz extinguiera el viento
Cualquiera
creería que el diablo
pintó
con sangre el centro de la tierra
que
Dios se equivocó
convirtiendo
la desnudez en armadura
y
no extrañaría que los ojos fueran el último testimonio
de
que alguna vez fuimos el mar
A
lo lejos escucho decir que eres otro
como
el eco profundo atraviesa las entrañas
pero
el mundo que no acaba si apago la luz
si
del sonido destierro las palabras
deseo
salir de tu boca cientos de veces
salpicar
al fantasma humedecido por un beso
y
ordenar la catástrofe descifrada en tiras de papel
Puedo
escribir unas líneas en duermevela
advertir
que tu espalda es el comienzo del universo
la
sinfonía táctil que evangeliza a los ciegos
o
la travesía que siguen los pájaros
en
catarsis de sueños
me
gustaría ir en sus alas
alejarme
en el viento
tú
me invitas a dejarlo todo
a
escuchar el eco en el fondo de tu pecho
sortear
a contraluz la diáspora suave de los
sentidos
Debo
proscribir la vendimia del corazón
las
ofertas temporales que anuncian libros de poesía
las
noches con aguatinta
y
las cartas escritas sin que lo sepas
comienzo
a derretir el témpano de miedo
cada
vez que te marchas
conjuro
en llanto los infiernos
Sigamos
a las horas en espiral desde dentro
juguemos
a tocarnos con la lluvia vestida de largo
y
cubramos el dolor de los huesos quebradisos
caminemos
descalzos
como
si al acariciar la tierra adivináramos
qué
diablos esconde la poesía
despidámonos
un martes
desconozco
qué hacen mis dedos
si
al huir de los tuyos comienzo a quedarme quieto.