viernes, 24 de junio de 2011


Lugares comunes
Las esquinas cercanas a mi casa
conducen a una cascada de luz y a la espalda de los poemas;
con los ojos de los gatos el azul es un innavegable vaso de leche
y los milagros el rosario que no existe ni en la idea de los santos.

En cada esquina se esconde el laberinto de cartón donde se inventó la piel
en cada esquina, los relojes dan diferentes horas
unas son las mañanas y otras están en el orfanato sin piernas ni idea del tiempo.

En cada esquina los cuerpos se reflejan en las ventanas
antes que se cubran con vestidos de dulces
la desnudez suspira profundo y hace derretir al sol
llamas brotan del fondo del agua
y como burbujas los peces.

En cada esquina la fantasía de los labios son palabras bailando la libertad
escribiendo en los párpados el cuerpo de los tréboles
los rayos en los cabellos del campo de amaranto
la profunda sed en la mirada convierte las siluetas del cuerpo en oasis.

En cada esquina, la sangre vuela en los ríos
y en los veneros una turba de algodón azul atraviesa las montañas
en cada esquina trazo los cielos de verde para pintarlos en la piel
en una piel pálida, y en el vientre del espejo,
en un manojo de gotas que transpiran por los ojos.

En cada esquina escribo renglones a las hormigas
en capsulas para la migraña
invocando la congruencia de las neuronas espuelas rayando la lengua
oficina que traduce los idiomas de babel.

Adentro, esculpo palpitaciones de otros cuerpos
cartografiados por pupilas o convertidos en estatuas de suspiros
como las navajas escriben las autopsias para encontrar tesoros
hay unos faunos que predican a muchachos los versos de otros poemas.

En mi interior hay un océano de azúcar amarilla
largo como las piernas de jirafas
y plantas sembradas en macetas de asteroides
alimento con pedazos de cometas el manto de los nervios
cuelgo del pecho un columpio para sortear las tardes
y cenar con las luciérnagas que intimidan la luna.

Hay en mi interior un jardín donde brotan preguntas
y una cicatriz en forma de herradura que da buena suerte a los caballos
en la esquina de mi casa, tengo un jardín en medio del corazón.