miércoles, 14 de marzo de 2007

Decires



Si te dijera cuánto vale
un suspiro a media noche,
sería porque debo todos,
porque en el silencio vive tu sobra
alma parecida al quebranto.

Si pudiera convencerte que la noche es ciega
y está sola,
sería mi tristeza comparada
con las estrellas
la que de tanto acompañarte,
comienza hacerte cómplice.

Si te dijera que anoche me vestí de lluvia
y lloré como el cielo en temporal,
sólo porque no pertenezco
más que a un instante
que resulta ajeno,
como la distancia entre los polos ,
lúgubre en el tiempo
prosa de tus labios
y calor sojuzgado de tu cuerpo.

Si te dijera amor,
sería sin reproches

Noche de inventarios

Mañana me inventaré
una noche
para hablarte despacio al oído,
mientras duerme la luna
y te veo en ella.

Inventaré un pretexto
para no olvidar
que debo que olvidarte,
aunque los pretextos sobren,
y tus besos sean veneno
de miel y sal.

Procuraré el instante en que la noche se pierde
en las estrellas,
en que la paz descansa un momento,
cuando el amor desoye
escucha olas de sangre
que chocanen suspiros.

Inventaré una noche
para huir del día, de los ojos, de los hombres, de todos...
Me esconderé en tu cuerpo
y le hablaré a la luz
que en tus ojos guarda
sombra y secretos.
Inventaré una noche
para soñar contigo...


La expresión, motivo de libertad...


El derecho a la libre expresión, es por antonomasia, un fundamental derechos, es esencial la lucha por el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios - el hombre está condenado a la opresión. Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando los otros.
La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, define la lucha por de nuestro individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de ser distintos.
En México, como en muchos países, el debate sobre es inconmensurable, es decir, nadie sabe a ciencia cierta dónde inicia ni donde concluye. Factores políticos, como las elecciones, los poderes constituidos, grupos formales e informales y en especial los medios de información, llevan al celebrado 7 de junio – Día de la Libertad de Expresión, como si se tratara del Día de Navidad o de la Madre. Todos expresan buenos deseos y hasta organizan elegantes reuniones para festejar a los "abnegados periodistas".
En el otro extremo de la realidad, ninguna empresa de seguros vende uno de vida a los profesionales de los medios de información. Más allá de las películas de intrigas mediáticas, los organismos de derechos humanos señalan que la profesión de periodista es una de las 3 más peligrosas en México, junto a los bomberos y los boxeadores profesionales. Decenas de servidores de lápiz y papel, sean estos empresarios de medios de información o simples reporteros de fuente, han perdido su vida en defensa de su profesión. El Ministerio Público, monopolizador de la procuración de justicia por disposición constitucional poco o nada hace para evitarlo.



Aunque resulta inobjetable que en los últimos cinco años se ha advertido un ensanchamiento del ejercicio crítico de las libertades de expresión e información en México, lo cierto es que –paradójica o consecuentemente– los golpes, las restricciones, presiones e intimidaciones abiertas o embozadas continúan acechando de manera recurrente al gremio periodístico.
La libertad de expresar es sin lugar a dudas un fenómeno consustancial al ser, a la existencia, a entender al hombre como tal. Entender esta necesidad de libertad es lo que obliga a colocarla dentro del Derecho, en busca de garantizar su permanencia.
Al hablar de necesidad inherente al ser humano, se ubica a este concepto dentro del derecho natural, y de ahí la universalidad que conlleva su sentido, en tanto que todos los pueblos refieren a través de su historia este principio normativo. En casi todo el mundo la libre expresión han pasado de ser una concesión graciosa del gobernante y una reivindicación natural, a una garantía jurídica de los gobernados sancionada por la ley fundamental. No en balde Maquiavelo ha apuntado que: "Nada contribuye más a la estabilidad y firmeza de una república como organizarla de suerte que las opiniones que agitan los ánimos tengan vías legales de manifestación".

“El término libertad de expresión puede consistir en reflexiones o comentarios sobre ideas generales, o referirse a noticias relacionadas con acontecimientos concretos”, según dice el libro I, capítulo VII de los discursos sobre la primera década de Tito Livio. O bien es señalado por la realidad deseada, la libertad de expresión tiene por objeto pensamientos, ideas y opiniones, concepto amplio dentro del que deben incluirse también las creencias y los juicios de valor. La libertad de expresión ha sido uno de los derechos fundamentales del hombre, porque es la prolongación de la garantía individual de pensar, ejercicio sin el cual no es posible aventurar la posibilidad del desarrollo del hombre en sociedad. De los 189 países del mundo, un total de 178 reconocen la libertad de expresión como garantía constitucional. En otro caso, la libertad no sólo se atribuye a lo posible de las cosas, pues es sabido que el terreno fértil de toda universidad es más un compromiso inusual que la auténtica visión de quien lo cree. Según los datos revelados por Tony Peterson, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en los últimos 11 años en América Latina han sido asesinados 220 periodistas y la mayoría de los casos aun no han sido resueltos. 11 periodistas han sido asesinados este año por razones aparentemente relacionadas con su trabajo, 5 en México, 2 en Colombia y los demás en Paraguay, Uruguay, Guatemala y Haití. Cifras alarmantes que llevan a plantear la gran preocupación sobre la libertad de prensa en América Latina.
Los asesinatos pueden ser producidos por guerrilleros, fuerzas militares, delincuencia, paramilitares y fanáticos, entre otros. La última víctima fue Marisol Rebelo, periodista Colombiana, de 25 años, asesinada en la puerta de su casa (en Tumaco -Colombia), por un sujeto que disparó contra ella y luego huyó en una motocicleta conducida por un cómplice. La periodista, dirigía un noticiero que se emitía de lunes a viernes por un canal local de televisión de ese país, con el patrocinio de una entidad gubernamental."La situación está dificultando cada vez más la labor independiente de información y los periodistas, al igual que muchos otros sectores de la población, se encuentran atrapados en el fuego cruzado entre los narcotraficantes, los guerrilleros, los paramilitares y las fuerzas armadas", indicó en un comunicado Amnistía Internacional, al referirse sobre la situación de la prensa en Colombia.

Desafortunadamente, no solo los asesinatos -la peor de las violaciones- han atentado contra la libertad de prensa. Existen otras amenazas muy graves como los secuestros y las desapariciones o intimidaciones a través de la censura directa de las autoridades y de los instrumentos del estado para restringir el ejercicio legitimo de esta libertad en algunos países de América Latina.

Un informe publicado por el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) de México, revela que el gran número de ataques y restricciones contra la prensa continúa representando una amenaza a la labor periodística, según informa el Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión. Las agresiones y amenazas que sufren los periodistas en México por parte de representantes del Estado "recuerdan muchas veces a los métodos de los regímenes autoritarios", denunció la Organización No Gubernamental (ONG), Reporteros Sin Fronteras. Normalmente son los funcionarios o los cargos electos, que siguen sin aceptar el papel de contrapoder de la prensa, los que someten a los periodistas a actos de intimidación.

El estado de la libertad de prensa no ha mejorado por los ataques externos e internos a la labor periodística, pero sí observamos que ahora los ciudadanos tienen mayor conciencia sobre los beneficios de la libertad y otros valores que la acompañan, como por ejemplo, el acceso a la información pública que aunque se halla contemplado en la mayoría de las constituciones no está plenamente garantizado en ningún país de América Latina. Solo existen dos excepciones, Panamá y México, que dictaron leyes que lo respaldan pero sobre las que la SIP ha manifestado cautela por cuanto también contienen secciones que podrían utilizarse para manipular la libertad de prensa.

La libertad de expresión se sitúa bajo el principio rector de la libertad genérica. ésta última, es el primero de los derechos naturales e imprescriptibles, que según el artículo 2 son " la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión." De ella se afirma en el artículo 4 que "consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a los demás", de tal modo que " no tiene otra limitación que aquella que garantice el ejercicio de iguales derechos al resto de los miembros de la sociedad" y que "sólo la ley puede establecer estas limitaciones."

Si por algún motivo prescindiéramos, y nos alejáramos de la trascendencia de lo que significa expresar lo que deseamos para la vida, no sólo mutilaríamos la necesidad para la vida, sino también estaríamos orillando a la discrepancia a una mera opinión. Los nuevos formadores de la expresión y la prensa en México estarán comprometidos al igual que nosotros a vigilar las instancias y los logros perfectibles para una nueva política de medios, donde se garantice a cabalidad que la opinión de los demás será siempre el valor imprescriptible del hombre, que no sólo fomenta la transformación del entorno sino también lo construye de mejor manera.

A quienes se han quedado en el sueño de la esperanza, no puede olvidárseles como una siempre hoja que se desprende del árbol, quienes creemos en la pluralidad reconocemos que son sus aportaciones los ejes rectores de la nueva tarea para seguir expresando lo que creemos. Expresión y palabra, letra y sonido en contubernio matrimonial con la libertad desde siempre han sido y serán los motores de quienes hacemos uso de ese medio; nos fortalecemos en sus entrañas...

La política, una prosa que desarma mundos

Por afinidades de estilo o voluntad de las influencias, la literatura a nivel mundial siempre enfrenta el compromiso de ser escenografía paródica ante el poder. La metamorfosis de las ideas se plasman y se esgrimen no sólo en preceptos de los textos, también reafirman de alguna manera el compromiso social instituido por la complacencia caprichosa de expresar lo necesario. Al maridaje de palabra y pensamiento, lo asisten las vertientes ideológicas las cuales en su antagonismo a ultranza comprometen el desenvolvimiento de aquel que abraza el pensar.

La literatura, mueve a la tensión prosística encerrándola en si misma a su debilidad el comentario, argumentando a destajo el emblemático concepto redentor que justifique sin premuras la correlación con el cambio o al menos con la viabilidad de un proyecto indistinto al existente; lugar donde cede la energía de la atmósfera paródica con el golpe de la trama premeditadamente con tiempo.

Cierto es, no hay trabajo escrito sin intencionalidad, en la complicidad por el deleite la aversión a la pasividad comprime los valores externos incitando el pensamiento a la acción de la palabra, a fin de cuentas es la herramienta con que se auxilia el entendimiento de un mejor estadio social no sin antes, ejercer el bien de la ciudad; la política.

No existe bahía irreiterable que no sea la del autor que no perdona, es por naturaleza crítico de lo cotidiano, testigo de pasados una prosa que desarma mundos. La tradición y las líneas motivan a reconocer la aportación de la crítica hecha arte, escrita por Maestros de la retórica a la que sólo la palabra tiene acceso: De Sor Juana Inés a Ibargüengoitia, de José Revueltas a Jorge Luis Borges, de Quevedo a Saramago, todos en contubernio hombres de literatura política.
Del mismo modo, el trabajo de la literatura en la actualidad ha hecho posible el engranaje perfecto entre la ficción y la realidad marcando los nexos finísimos entre política y poder a través de la paradoja entretenida en una silenciosa maquinaria de pensamiento que estalla al momento en que cualquier civil toma una decisión personal.

Destinados los libros a la sagacidad de quien lo lee, el autor destina una dosis de contenido que no escapa al sueño de un proyecto total, soslayado por un título que reivindica los motivos para renovar el esquema de la vida. Al acecho de los sucesos que transforman el orden mundial el maridaje de las letras y la política son depositarias de conceptos encumbrados desde la crítica. No es posible entender entonces que la vida se estructura sin la pertinencia de la tolerancia, del lugar donde todos somos algo más que simples frases.

La peculiaridad de los revolucionarios letrados es sin menosprecio el ser siempre errantes en la búsqueda de perspectivas, son ellos sin consecuencia las palabras vivas que pronuncian voces en camino a la democracia a la espera del lector al pase de la página siguiente.

La nueva clase o lo anecdótico


Escribió hace más de 30 años José Emilio Pacheco, “ahora ya somos lo mismo contra lo que protestamos”, en estricto sentido es así. La construcción de todo país fructifica desde la consolidación de las bases que sostienen al aparato de poder. Sometidos por años a la influencia de las acciones del orden mal llamado estado, la costumbre de las nuevas lineas de poder han conducido a fincar desde el arrebato a la silla presidencial, lugar donde se presiden las riendas de todos los perennes carruajes apenas fracturados hace menos dos años.

Una vez terminada la revolución, la reconstrucción del esquema básico de poder vio la necesidad de instrumentar medidas expeditas para entablar el andamiaje de un país recién estrenado en la vida moderna. No falto aquel que de las cenizas augurara el fin del estado central avalado por décadas y pactado soberanamente en la centuria decimonónica juarista.

Por incomplacencia y capricho de voluntades, a México le correspondió dar el ejemplo (a nivel Latinoamérica) al instaurar un estado sólidamente basado en la fuerza de organismos que al final legitimarían su existencia en el poder, las instituciones. Años más tarde de aquella “memorable” era del Callismo con todo y la fundación del primer partido de estado, correspondió al Gral. Lázaro Cárdenas sentar las bases del otrora PRM. Con el trasfondo histórico a cuestas y la guillotina sexenal del poder se erigieron los nuevos plazos a que cada gobernante corresponde disponer a plenitud y es la voluntad de la nación tan sólo en seis años, mismos que para los elegidos representa el coto de poder más grande al que los simples mortales pueden tener derecho de acceder.

Años más tarde y ya con el consagrado título de Partido Revolucionario Institucional PRI, la panacea viviente que lleva a los militantes revolucionarios de una gesta que no les tocó vivir. A fin de construir su futuro en las necesidades de los ciudadanos comunes, así a mansalva se expropia títulos y se golpea las canastas de todo marchante en una tarde de diciembre so pretexto de una rebelión de desiguales subversivos para luego ponerle título mortuorio al asunto de “error de diciembre”. Todo jurando ante una tribuna el primer día del ultimo mes de cada sexenio, ahí donde se expresa con voz flagrante el apetitoso grito de “en virtud de las facultades que me han sido otorgadas...” todo deja de ser un sueño y es por consecuencia legal.

El presidencialismo mexicano nos acostumbró por mucho a discursos y al sainetes de primer orden, todo en apariencia siempre sufrido con zalameros recuerdos a quienes las frases estorban y lastiman. Nunca un rey pudo hablar mal del otro y sin embargo en su amasiato las cosas parecen distintas, frase despreciable y expiatoria de los catecúmenos de la transición. La historia de la suerte presidencial se ha contemplado desde todos los escenarios, cada sexenio nuevos y viejos, propios y extraños protagonizan los roles de las primeras cruzadas de la tragedia mexicana, vedettes demócratas cambian el protagónico papel del puritanismo legal, a la melancólica metáfora de los viejos tiempos.


Hace poco, la suerte del país se entabló en un burdel nacional legalmente instaurado por cámaras y tribunales oficiales, es más hasta la impresionante maquinaria redentora de la voz popular hecha votos el IFE, compitió por el crédito de la estrellita escolar al bien portado, correspondiente a las buenas acciones en defensa de la diversidad sólo que olvido que el país no se mide con votos sino con las ideas de quien los emite. Petulante y retador, desde el poder aquel eslabón de lo perfecto el oficialismo vio como el 2 de julio los esquemas artríticos de la revolución no pudieron contener más el demonio azul que todos llevan desde esa noche dentro y a ultranza la historia no tuvo más remedio que acallar con su ironía fatídica de un cambio pactado elecciones antes.

El nacimiento del nuevo dios se dio antes de llegar diciembre y adelantándose al otoño las hojas de los archivos cayeron y callaron en tanto las voces de quienes atisbaron la razón del desentendimiento. Letras, voces, manos, todos complacidos con su nuevo elixir color azul.

El presidencialismo no se entiende sin la presencia perdurable de una raza prejuiciada, golpeada y casi muerta. Faltan voces hilarantes lo suficientemente fuertes para golpear los estribos de un poder que apenas si puede sostenerse de pie. No se puede creer en la construcción de un nuevo orden cúpular de poder cuando por años y por días los representantes del oficialismo nuevo juegan a una apertura de puertas desde el corral de infantes. Los caprichos de los nuevos semidioses y semi reinas, distan mucho de aquellos a los que in fraganti los condujeron a dudar, ciertamente a vivir sin el mínimo de pericia para saber que la cordura no es de aquel que es precavido sino del que lo ha experimentado ya.

Los ojos y las manos del falso leviatán, no han salido siquiera del restirador de los proyectos del arquitecto recién egresado de cualquier “paideia” de los nuevos tiempos y contratado por la casa oficial. Para salir de dudas basta con advertir la ceguera de un infante con amnesia de poder y con anorexia de razón. Hay un rumor tan grande y poderoso capaz de destrozar los credos ajenos y ese es el miedo fugaz que la memoria nos ha hecho traicionar.

Al sepelio de los viejos recuerdos no asistimos más porque del muerto de quien se habla en esencia goza de cabal salud, y en sus visitas con los mortales permite concluir que la oposición no deja de ser más que un simple comentario o una quimera anecdótica a destiempo...

miércoles, 7 de marzo de 2007

In memoriam.

Jean Baudrillard
1929-2007