El derecho a la libre expresión, es por antonomasia, un fundamental derechos, es esencial la lucha por el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios - el hombre está condenado a la opresión. Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando los otros.
La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, define la lucha por de nuestro individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de ser distintos.
En México, como en muchos países, el debate sobre es inconmensurable, es decir, nadie sabe a ciencia cierta dónde inicia ni donde concluye. Factores políticos, como las elecciones, los poderes constituidos, grupos formales e informales y en especial los medios de información, llevan al celebrado 7 de junio – Día de la Libertad de Expresión, como si se tratara del Día de Navidad o de la Madre. Todos expresan buenos deseos y hasta organizan elegantes reuniones para festejar a los "abnegados periodistas".
En el otro extremo de la realidad, ninguna empresa de seguros vende uno de vida a los profesionales de los medios de información. Más allá de las películas de intrigas mediáticas, los organismos de derechos humanos señalan que la profesión de periodista es una de las 3 más peligrosas en México, junto a los bomberos y los boxeadores profesionales. Decenas de servidores de lápiz y papel, sean estos empresarios de medios de información o simples reporteros de fuente, han perdido su vida en defensa de su profesión. El Ministerio Público, monopolizador de la procuración de justicia por disposición constitucional poco o nada hace para evitarlo.
Aunque resulta inobjetable que en los últimos cinco años se ha advertido un ensanchamiento del ejercicio crítico de las libertades de expresión e información en México, lo cierto es que –paradójica o consecuentemente– los golpes, las restricciones, presiones e intimidaciones abiertas o embozadas continúan acechando de manera recurrente al gremio periodístico.
La libertad de expresar es sin lugar a dudas un fenómeno consustancial al ser, a la existencia, a entender al hombre como tal. Entender esta necesidad de libertad es lo que obliga a colocarla dentro del Derecho, en busca de garantizar su permanencia.
Al hablar de necesidad inherente al ser humano, se ubica a este concepto dentro del derecho natural, y de ahí la universalidad que conlleva su sentido, en tanto que todos los pueblos refieren a través de su historia este principio normativo. En casi todo el mundo la libre expresión han pasado de ser una concesión graciosa del gobernante y una reivindicación natural, a una garantía jurídica de los gobernados sancionada por la ley fundamental. No en balde Maquiavelo ha apuntado que: "Nada contribuye más a la estabilidad y firmeza de una república como organizarla de suerte que las opiniones que agitan los ánimos tengan vías legales de manifestación".
“El término libertad de expresión puede consistir en reflexiones o comentarios sobre ideas generales, o referirse a noticias relacionadas con acontecimientos concretos”, según dice el libro I, capítulo VII de los discursos sobre la primera década de Tito Livio. O bien es señalado por la realidad deseada, la libertad de expresión tiene por objeto pensamientos, ideas y opiniones, concepto amplio dentro del que deben incluirse también las creencias y los juicios de valor. La libertad de expresión ha sido uno de los derechos fundamentales del hombre, porque es la prolongación de la garantía individual de pensar, ejercicio sin el cual no es posible aventurar la posibilidad del desarrollo del hombre en sociedad. De los 189 países del mundo, un total de 178 reconocen la libertad de expresión como garantía constitucional. En otro caso, la libertad no sólo se atribuye a lo posible de las cosas, pues es sabido que el terreno fértil de toda universidad es más un compromiso inusual que la auténtica visión de quien lo cree. Según los datos revelados por Tony Peterson, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en los últimos 11 años en América Latina han sido asesinados 220 periodistas y la mayoría de los casos aun no han sido resueltos. 11 periodistas han sido asesinados este año por razones aparentemente relacionadas con su trabajo, 5 en México, 2 en Colombia y los demás en Paraguay, Uruguay, Guatemala y Haití. Cifras alarmantes que llevan a plantear la gran preocupación sobre la libertad de prensa en América Latina.
Los asesinatos pueden ser producidos por guerrilleros, fuerzas militares, delincuencia, paramilitares y fanáticos, entre otros. La última víctima fue Marisol Rebelo, periodista Colombiana, de 25 años, asesinada en la puerta de su casa (en Tumaco -Colombia), por un sujeto que disparó contra ella y luego huyó en una motocicleta conducida por un cómplice. La periodista, dirigía un noticiero que se emitía de lunes a viernes por un canal local de televisión de ese país, con el patrocinio de una entidad gubernamental."La situación está dificultando cada vez más la labor independiente de información y los periodistas, al igual que muchos otros sectores de la población, se encuentran atrapados en el fuego cruzado entre los narcotraficantes, los guerrilleros, los paramilitares y las fuerzas armadas", indicó en un comunicado Amnistía Internacional, al referirse sobre la situación de la prensa en Colombia.
Desafortunadamente, no solo los asesinatos -la peor de las violaciones- han atentado contra la libertad de prensa. Existen otras amenazas muy graves como los secuestros y las desapariciones o intimidaciones a través de la censura directa de las autoridades y de los instrumentos del estado para restringir el ejercicio legitimo de esta libertad en algunos países de América Latina.
Un informe publicado por el Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS) de México, revela que el gran número de ataques y restricciones contra la prensa continúa representando una amenaza a la labor periodística, según informa el Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión. Las agresiones y amenazas que sufren los periodistas en México por parte de representantes del Estado "recuerdan muchas veces a los métodos de los regímenes autoritarios", denunció la Organización No Gubernamental (ONG), Reporteros Sin Fronteras. Normalmente son los funcionarios o los cargos electos, que siguen sin aceptar el papel de contrapoder de la prensa, los que someten a los periodistas a actos de intimidación.
El estado de la libertad de prensa no ha mejorado por los ataques externos e internos a la labor periodística, pero sí observamos que ahora los ciudadanos tienen mayor conciencia sobre los beneficios de la libertad y otros valores que la acompañan, como por ejemplo, el acceso a la información pública que aunque se halla contemplado en la mayoría de las constituciones no está plenamente garantizado en ningún país de América Latina. Solo existen dos excepciones, Panamá y México, que dictaron leyes que lo respaldan pero sobre las que la SIP ha manifestado cautela por cuanto también contienen secciones que podrían utilizarse para manipular la libertad de prensa.
La libertad de expresión se sitúa bajo el principio rector de la libertad genérica. ésta última, es el primero de los derechos naturales e imprescriptibles, que según el artículo 2 son " la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión." De ella se afirma en el artículo 4 que "consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a los demás", de tal modo que " no tiene otra limitación que aquella que garantice el ejercicio de iguales derechos al resto de los miembros de la sociedad" y que "sólo la ley puede establecer estas limitaciones."
Si por algún motivo prescindiéramos, y nos alejáramos de la trascendencia de lo que significa expresar lo que deseamos para la vida, no sólo mutilaríamos la necesidad para la vida, sino también estaríamos orillando a la discrepancia a una mera opinión. Los nuevos formadores de la expresión y la prensa en México estarán comprometidos al igual que nosotros a vigilar las instancias y los logros perfectibles para una nueva política de medios, donde se garantice a cabalidad que la opinión de los demás será siempre el valor imprescriptible del hombre, que no sólo fomenta la transformación del entorno sino también lo construye de mejor manera.
A quienes se han quedado en el sueño de la esperanza, no puede olvidárseles como una siempre hoja que se desprende del árbol, quienes creemos en la pluralidad reconocemos que son sus aportaciones los ejes rectores de la nueva tarea para seguir expresando lo que creemos. Expresión y palabra, letra y sonido en contubernio matrimonial con la libertad desde siempre han sido y serán los motores de quienes hacemos uso de ese medio; nos fortalecemos en sus entrañas...