Si te dijera cuánto vale
un suspiro a media noche,
sería porque debo todos,
porque en el silencio vive tu sobra
alma parecida al quebranto.
Si pudiera convencerte que la noche es ciega
y está sola,
sería mi tristeza comparada
con las estrellas
la que de tanto acompañarte,
comienza hacerte cómplice.
Si te dijera que anoche me vestí de lluvia
y lloré como el cielo en temporal,
sólo porque no pertenezco
comienza hacerte cómplice.
Si te dijera que anoche me vestí de lluvia
y lloré como el cielo en temporal,
sólo porque no pertenezco
más que a un instante
que resulta ajeno,
que resulta ajeno,
como la distancia entre los polos ,
lúgubre en el tiempo
prosa de tus labios
y calor sojuzgado de tu cuerpo.
Si te dijera amor,
sería sin reproches
prosa de tus labios
y calor sojuzgado de tu cuerpo.
Si te dijera amor,
sería sin reproches
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