martes, 4 de febrero de 2014

Aseveración sin excusa

Puedo ofrecerte 
aparte de guardar un sitio en primera fila 
dentro en el cuerpo, en los ríos y las venas 
y compartir lecciones para mirar al sol
para envejecer desde las manos 
contando historias tejida en hilos de madera 
en murmullos bajo la sombra 
flotando hasta donde la niebla

Quiero envenenar la piel para que otros mueran de sed
el oasis que forman las comisuras de los labios 
donde danzan versos y mariposas
desprender la ropa del cuerpo
como lo hace las escafandras de los peces
separando el agua en lienzos empapados
o la tarde al desaparecer la luz

Inventar un pretexto para hacer de tus manos
un nido de aves 
volando sobre la los bordes de la montaña 
esperando descifrar el laberinto de las manos
sin saber qué día estaremos juntos
sin hablar ni entender el lenguaje indeciso de la noche

Prometo hacer un agujero en la luna 
y navegar con facilidad en ella
atravesar la bóveda celeste
trazada en la simetría de tu piel 
mezclar el pensamiento del mundo
en fábulas contadas al amanecer 
en el firmamento escurrido de relojes 

Esto que digo es un espejo húmedo
en la boca aguamarina 
y aunque pienses que el fuego
surgió de la palabra 
en los muros sobrepuestos
estrangulando letras 
en baldosas sobre el vientre
en piedras carcomidas 
en plantas de lilas donde cuelgan estrellas

Prometo hacer tempestades
que no despierten al cielo
que no interrumpan el baile 
donde surge la negrísima geometría del cuerpo
ni hablar en monosílabos
o atrapar otros mundos 
que quieran soñar contigo.

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