Puedo ofrecerte
aparte de guardar
un sitio en primera fila
dentro en el
cuerpo, en los ríos y las venas
y compartir
lecciones para mirar al sol
para envejecer
desde las manos
contando historias
tejida en hilos de madera
en murmullos bajo
la sombra
flotando hasta
donde la niebla
Quiero envenenar la piel para que
otros mueran de sed
el oasis que forman las comisuras de los labios
donde danzan versos y mariposas
desprender la ropa del cuerpo
como lo hace las escafandras de los peces
separando el agua en lienzos empapados
o la tarde al desaparecer la luz
Inventar un pretexto para hacer de tus manos
un nido de aves
volando sobre la los bordes de la montaña
esperando descifrar el laberinto de las manos
sin saber qué día estaremos juntos
sin hablar ni entender el lenguaje indeciso de la
noche
Prometo hacer un agujero en la luna
y navegar con facilidad en ella
atravesar la bóveda celeste
trazada en la simetría de tu piel
mezclar el pensamiento del mundo
en fábulas contadas al amanecer
en el firmamento escurrido de relojes
Esto que digo es un espejo húmedo
en la boca aguamarina
y aunque pienses que el fuego
surgió de la palabra
en los muros sobrepuestos
estrangulando letras
en baldosas sobre el vientre
en piedras carcomidas
en plantas de lilas donde cuelgan estrellas
Prometo hacer tempestades
que no despierten al cielo
que no interrumpan el baile
donde surge la negrísima geometría del cuerpo
ni hablar en monosílabos
o atrapar otros mundos
que quieran soñar contigo.
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