viernes, 29 de abril de 2011

Así

Como se esculpe la nada
las espirales transitan al infinito
las naves, brazos en el espacio
apuestan saciar la calma
donde dos mundos se miran al espejo

Como Bach certifica con la música la existencia mística de Dios
así la esgrima de los cuerpos
nota en cada paso
ojos de girasoles
construyendo la arquitectura indeformable por el tiempo

La danza no tiene huesos
navega con la brisa y los pájaros
voltea el rostro al sol
sobre cortinas que sostienen alas
dos vueltas en la oscuridad
mientras la tinta se alimenta de siluetas
en la geometría que trazan las flores al viento

Por más que las estrellas caigan en otoño
y los atardeceres pinten turquesa el firmamento
resolverá el crucigrama de los pies desnudos
vistiendo pétalos el rayo
para que el curandero de los relámpagos
cure el cansancio

La danza es un helado por la tarde,
fantasma convertido en espíritu
dibuja sobre las nubes la boda del fauno,
que las mitologías describan
la bahía donde queda tatuado el oleaje
el perfume de arándano y la pasión en gotas de almendra

Al moverse sin pudor la arena
crea la mutación de las especies
traduciendo las lenguas del mundo
el cosmos inventó la danza para inspirar los terremotos
y redactar en la palma el rosario con movimientos

Así
cuando se dibujaron todas constelaciones
y no había más que luciérnagas
entonces se hizo la danza,
antes que los labios dieran un beso
y las nubes fueran la tribuna de los sueños


Remolinos de avispas
convirtieron tormentas el jugo de la vid
en la espalda la tarde
en los laberintos que interpreta Ariadna
en montañas que se mimetizan con almohadas
en cada esquina que espera el cambio de semáforo
así de rápido y misterioso
el polvo que cae de los zapatos
en la ranura de todas las huellas
linternas que no aprendieron el idioma de los pasos
saben que un cuerpo se cura con pastillas de luz

En las llanuras de un listón blanco
o en ofrendas que se dan al ego
en la hinchazón que provoca la caída de los sueños
donde todas las galaxias pintan el cielo de morado,
en las gargantas sedientas de ánimo
o en la incomodidad del tránsito de la butaca
y en el discurso del tacto
tiene cabida la su esencia

No tiene huesos porque es aire
un infante
un bocado de humo
reflejado en las ondas del agua.

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