Supongamos que hablo de ti
y que al hacerlo
doy pasos cortos como en un estero
que apago de un solo tajo el chasquido de tus labios
y de paso
borro el rastro táctil de tus manos
Sabes de sobra que corto en pedazos la noche
esperando un día iluminar otra vez la oscuridad
y que esparzo en la alfombra cualquier pretexto
sin dejar espacio para otro cuerpo
no miento si te digo
que tiendo la ropa sobre la cama
por si tú al volver
mudaras tu cuerpo en con el viento
hasta dejarlo desnudo
También es cierto que sigo poniendo velas
sobre la mesa
y espanto al sueño los viernes por la noche
como si al hacerlo
abrieran las alas como mariposa
y rodeara la sala en espiral
pero en los ojos descubro paredes blancas
manos vacías
viejas palabras que son más de lo mismo
extrañas guaridas al besar a otros
Supongamos que no nos hacemos viejos
y a menudo en el espejo
vemos correr una cinta donde los subtítulos huelen a tu
piel
pero dime
cómo es que hace tiempo escapamos del mundo
si para volver a creer
es preciso dejar
de hablar de ambos
ahora pensemos por cinco minutos
como guardar en otros labios el horizonte
Crucemos las manos para que nadie me halle culpable
por decir lo que pienso
no me juzgues
no digas que
distintos amaneceres
brillan mejor al cubrir el cuerpo con la sábana
pero antes de escoger entre el olvido y la memoria
prefiero tener insomnio
y librar más batallas con la almohada
a volver a amanecer entre tu cuerpo.
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