martes, 4 de marzo de 2014
Date por enterado que tengo una colección de horas rotas bajo la lámpara de la esquina de tu casa convertida en la Alejandría de esta ciudad. Sábelo que las expediciones por buscar cuartos vacíos multiplicándose como peces los fines de semana encontraron asilo con tus amigos desde dentro de su cuerpo. Entérate que el cuaderno de notas que acompaña mi alforja no tiene números telefónicos nuevos con quien compartir tu ausencia. Asciende sin hacer ruido a las caricias sin que se enteren los demás. No des tiempo a la tarde de pintarse de oscuridad para volar en estallidos del corazón. Pero date por enterado; este oficio de escribir se vuelve en obsesión cuando salir a la calle es platicar con Dios mismo y encontrarse en la otra acera al diablo. Date por enterado que me fascina escuchar las anécdotas del aire platicando con los tulipanes que conspiran en la cintura de la calle. Lee ésta nota escrita en mi boca, está a punto de convertirse en beso. Hazla adivinanza como el disfraz de la niebla, pero date prisa y anótalo en el espejo.
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