No
me culparás Juana de Asbaje
que
por la ronda viva un descaro
ni
de atesorar en las alforjas pecado
e
hilvanar en cada noche trémulo oleaje
Aparta
de este mundo tentación malsana
retorcida
como entuerto, como vicio
esculpe el goce en fuego de mañana
este
desamor perdido en el oficio
Cuál
es tu anatema monja jerónima
si
no un desvarío malsano
que
cimbra la sien y hasta la cisma
de
impúdico ardor que no es en vano
Abre
tú, desde la celda el relicario
el
laberinto de los besos sin tesoro
y
guarda un silogismo y emisario
si
arrepentirte puedes sin azoro
Desgarra
el sexo con saliva y apetito
de
mirtos y vírgenes sin hábito
quién
eres tú monja inaudita
incendiaria,
mayoral contrita
voz
de Lesbos en Nepantla
hechicera de la letra, amante infinita.
Baste
tu quietud por un instante
corazones
con triste acento latían
baste
mi mano entrelazada monja andante
de
dos hombres amantes que espejo parecían.
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