viernes, 17 de abril de 2015

No me culparás Juana de Asbaje
que por la ronda viva un descaro
ni de atesorar en las alforjas pecado
e hilvanar en cada noche trémulo oleaje

Aparta de este mundo tentación malsana
retorcida como entuerto, como vicio
esculpe  el goce en fuego  de mañana
este desamor perdido en el oficio

Cuál es tu anatema monja jerónima
si no un desvarío malsano
que cimbra la sien y hasta la cisma
de impúdico  ardor que no es en vano

Abre tú, desde la celda el relicario
el laberinto de los besos sin tesoro
y guarda un silogismo y emisario
si arrepentirte puedes sin azoro

Desgarra el sexo con saliva y apetito
de mirtos y vírgenes sin hábito
quién eres  tú monja inaudita
incendiaria, mayoral contrita
voz de Lesbos en Nepantla
 hechicera de la letra, amante infinita.

Baste tu quietud por un instante
corazones con triste acento latían
baste mi mano entrelazada monja andante

de dos hombres amantes que espejo parecían.

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