miércoles, 30 de enero de 2013

A la menor provocación haré que los árboles resguarden a las aves será al caer la tarde cuando cubra con nubes la ceguera de sus cantos leerán en las hojas prosa de adolescentes y verán al tiempo comerse las estrellas, a la menor provocación escribiré en la corteza crónicas de marchas de insectos dejaré que las plantas confundan los colores que cada soplo sea una declaración inconfesable que nadie separe a los peces del agua ni a la noche del sueño a la menor provocación seré un haz de luz flotando sobre el agua llovizna que no puede contenerse.

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