jueves, 14 de julio de 2011

Pastillas rojas



La sinfonía de olas secas que levanta el mar muerto
despiertan la curiosidad de los sabios
con la risa de los vientos
y una tarde muriendo en los ojos de los ciegos

Al alejarse de tus manos
el mercurio de alas blancas
viste de coral la túnica
la ventisca del aliento de los mares
despliega el abanico de algas
con caballos en medio del desierto

La invención del frio viaja en tranvía
collares de durazno arreglan la cabeza de la tierra
y las flores blancas sin aroma
son piel de fantasmas
roseando de espuma la cabellera ultravioleta del sol

El bisturí de azúcar pinta de rosa la frente de las flores
las colmenas guardan néctar de estrellas en la palma de la mano
el viento despierta los océanos
acariciando lágrimas celestes.

Quizá el fondo del mar responda al eco de la noche
a la línea luminosa de corales
a los peces de naturaleza extraña
a la bóveda que hay en el corazón
a las estrellas caídas en medio de la arena
no brillan como astros
brillan porque son sueños
suspiran sombras
pecados en el manto púrpura de Dios

Pastillas rojas viajan a los pies
lo mismo que a la cien de las estatuas
la conspiración del silencio
hace presa de la voz intentando enamorarse
por entregar el cuerpo en instantes
en una caja de cristal y terciopelo negro

Así como el corazón
los labios navegan la piel
y un adolescente desnudo dibuja
la silueta de otro en su interior

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