viernes, 22 de julio de 2011

Hasta el final

Hasta que los límites del universo se conviertan en esporas

y no haya distancia entre ambos más que el tacto de la piel

hasta que la noche sea una copa de cristal

y en ella quepa la bóveda celeste

o el vino de los cuerpos

sea una intuición por la mañana

y los cometas corran en la alcoba.



Hasta que los árboles no den frutos

y las hojas sean poemas para adolescentes

rociados con agua de montaña

en el jardín donde se inventa la luz en la mirada

y las caricias se transcriban en braille

con olas en racimos de tentación.



Hasta que el mar no se canse de bailar

ni los peces manifiesten su molestia al ser observados

o las frutas de otros planetas se vendan frente a casa

hasta entonces, sólo entonces

seré capaz de soportar la ausencia.



Hasta que todas las historia naufraguen

en el océano de tinta azul de un bolígrafo

o el límite del cielo se alcance con un paso;

y la idea del sexo se traduzca en todos los idiomas

tan sólo con tocar las siluetas.



Hasta que los deseos de la humanidad

se articulen en montañas,

brote de la tierra una huerta de babel

para que los unicornios sean comprendido.



Hasta ver que los cielos sean de azúcar,

el arcoíris se anude del brazo de un sillón;

hasta que las aves inventen el lenguaje de los caracoles

y el mar sea la prolongación de mis ojos

hasta tapar los celos con una cortina de besos

y la cama se convierta en un espejo

donde el calor del cuerpo registre lo que no se explica.



Hasta que nos veamos tatuados en la piel de otro

y las cigüeñas traigan noticias del nacimiento de otro sol

será posible que no sea extraña la desnudez

hasta entonces, sólo entonces

dejaré por siempre de pensar en ambos.

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