Vengo de la noche
del jardín de las sombras
de los sótanos y los párpados
de gotas que escurren por la frente
hasta el naufragio en la pelvis de los niños
de prosa tejidas en alas
atravesando el laberinto en cada palabra,
de espejos que refractan fantasmas
de piel mojada en verano
y de la caligrafía censurada por el agua
de hacer hogueras en la penumbra
porque estoy como los hilos que le salen a un cometa
como el manto azul marino que anuncia el alba
salgo entre la gente que no quiere detener el tiempo
porque las horas duermen plácidas
vengo de los besos del pasado
de los agujeros de la voz
de estar desnudo con la niebla
y los destellos lúgubres de las velas
entro en tu mundo
en el mapa inmarcesible de los labios
en la soledad
en el otoño de tus ojos
en las hojas esparcidas por los árboles al final de
octubre
en la carne de la noche
crisálida prometiendo vestirse de luz
vengo de los
cuartos sin techo
donde el eco es alma
salgo a jugar con la tarde
a colorear de deseo el cuerpo
vengo de otro tiempo y otra mañana sin ventisca
de esquirlas del sonido
y rastros tatuados en sábanas
escribo una carta al viento
que vuela con las aves
para que escuches pronto los suspiros del sol
de la música y la súplica
de metáforas en papeles arrugados
corazón en el cuerpo de otras soledades
del laberinto de mis infiernos
cada que vuelvo a escuchar
un murmullo de lo que somos
la fe de pájaros heridos
sangre pintada de sangre
libélulas cruzando el cielo
un miedo y luminoso deseo
escrito en silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario